Un viaje de trece horas en avión es muy duro. Ya no sabía en que posición ponerme. Las probé todas. Curiosamente, tras las primeras nueve horas, la posición del loto empezó a parecerme cómoda.
Sobre el viaje en sí no hay mucho que decir. Las filas del avión eran de 7 asientos. Ventana, 2 asientos, pasillo 3 asientos pasillo, 2 asientos y ventana. A mí me tocó uno de los pasillos interiores. No pude ver mucho paisaje.
A la llegada al aeropuerto de Carrasco (Montevideo), mi padre estaba esperándome. Yo estaba cansadísimo. Habría dormido unas cuatro o cinco horas en total.
Subscribe to:
Post Comments (Atom)

No comments:
Post a Comment